sábado, 21 de mayo de 2011

Capi 16 :(



                            CHIKAS ME VAN A ODIAR X ESTO..... 
Rozó ligeramente su boca contra la de ella. Su intención era atormentarla un poco, pero el contacto de sus suaves y carnosos labios le hizo ansiar más, mucho más.
Sin poder resistir aquel repentino impulso, tomó su boca en un beso posesivo, olvidándose por completo de que se había propuesto ser paciente, y cuando la lengua de Nessa comenzó a enroscarse con la suya todo pensamiento racional abandonó su mente.
La tomó por la cintura, levantándola de la silla, y la sentó en su regazo.
Se deleitó en el contraste entre las formas suaves y redondeadas de Nessa y los duros ángulos de su cuerpo, y cuando oyó el gemido que escapó de la garganta de la joven hizo el beso aún más profundo.
Un rato después, no habría sabido decir cuántos minutos habían pasado, levantó la cabeza. Los dedos le temblaban cuando le desabrochó el primer botón de la blusa. Deslizó una mano dentro y su palma se cerró sobre un seno. Extasiada, Ness contuvo la respiración.
Zac notaba el pezón endurecido apretando contra la palma de su mano. Lo estimuló delicadamente, dibujando círculos en torno a él con el pulgar, y Nessa profirió un nuevo gemido.
Zac volvió a tomar sus labios, devorándolos, y ella le respondió con idéntica pasión.
Mientras tanto siguió tocándola, sintiendo cómo se estremecía entera con sus caricias. El también estaba excitándose, y cuando separó su boca de la de ella se notaba jadeante.
—Vayamos dentro —murmuró.
Se levantó, dejando que el cuerpo de Nessa resbalara, frotándose contra el suyo, hasta que sus pies tocaron el suelo. Luego la tomó de la mano, y entraron en la vivienda. Cuando le hubo desabrochando los últimos botones de la blusa,Zac la abrió y deslizó las yemas de los dedos por el valle entre sus senos.
—Tu piel es tan suave... —murmuró.
Nessa yacía en su cama,todavía vestida a esxcepción de las sandalias,que había arrojado a un lado entre beso entre y beso al entrar en el dormitorio,y del colgante,que Zac le había quitado con manos impacientes.
—Dime qué es lo que te gusta, lo que te excita —murmuró Zac deslizando una mano dentro de su sujetador.
Nessa contuvo el aliento cuando le acarició el pezón.
Un brillo triunfal relumbró en los ojos de él y sus dedos se detuvieron.
—¿Te ha gustado eso?
Nessa que no iba a darle la satisfacción de asentir, rogó para sus adentros porque sus ojos no revelaran que estaba deseando que volviera a tocarla.
Sin embargo su cuerpo la delató cuando Zac la acarició de nuevo y tembló como una hoja.
—Yo diría que te gusta mucho —murmuró él, frotando la yema del pulgar contra el pezón.
Éste se tensó aún más, y Nessa emitió un intenso gemido.
Zac la asió por la cintura para hacerla incorporarse un poco y le quitó la blusa, para luego liberarla también del sujetador.
—Tienes unos senos preciosos; tan bien formados, tan suaves —murmuró, masajeándolos con sus fuertes manos.
La espalda de Nessa se arqueó contra su voluntad, empujando sus pechos contra las palmas de Zac que la miró embelesado antes de agachar la cabeza y tomar un pezón en la boca.
Una bomba de calor estalló en el vientre de Nessa, extendiéndose luego hacia la unión entre sus piernas como un río de lava.
Jadeó cuando Zac comenzó a lamerle el pezón, y arqueó las caderas hacia él. Él parecía saber exactamente lo que ansiaba, porque le abrió las piernas y se colocó entre ellas. Nessa notó su miembro erecto a través del pantalón, y una nueva ola de calor la invadió. Levantó la cabeza para imprimir un beso en su mejilla y seguir luego la línea de la mandíbula. Zac gimió cuando le mordió el cuello,y lo sintió estremecerse sobre ella cuando lamió la leve marca que sus dientes habían dejado.
Zac se frotó ansioso contra ella, y sus manos buscaron el botón que cerraba los pantalones de seda. Lo desabrochó, le bajó la cremallera y, con una destreza que la sorprendió, le quitó los pantalones y también las braguitas.
Luego oyó el ruido de otra cremallera, y a los pocos segundos los vaqueros, la camisa y los calzoncillos de Zac yacían en el suelo, sobre la ropa de ella.
Nessa abrió de nuevo las piernas, dejándole espacio para que se acomodara entre ellas. Zac no perdió tiempo en hacerlo, y comenzó a frotarse de nuevo contra ella, haciéndola adentrarse en una espiral creciente de deseo.
—Estás húmeda —murmuró Zac con voz ronca—; me quieres dentro de ti.
Ness no respondió; simplemente arqueó las caderas en una invitación muda.
—Me deseas, ¿no es cierto? —insistió él—. Dilo.
—Sí, te deseo —claudicó ella, ansiosa por que pusiera fin a aquel tormento.
—Quiero más, Vanessa quiero más.
¿Más? La joven escrutó su rostro tenso y sudoroso. No había en él signo alguno de ternura, de afecto. ¿No pretendería que le dijese que lo amaba? ¿Debía arriesgarse a confesarle lo que sentía por él sólo por satisfacer su ego, a hacerse aún más vulnerable frente a él?
Se arqueó de nuevo, apretando su pelvis contra su duro y palpitante miembro, y lo oyó resoplar al tiempo que apretaba los dientes.
—Dios, ¿qué es lo que me haces?
Nessa paladeó aquella pequeña victoria y se arqueó de nuevo.
—¿Por qué? ¿Por qué me excitas de esta manera? —murmuró Zac en un tono cargado a la vez de placer y frustración.
De pronto Nessa supo lo que Zac quería. Le rodeó el cuello con los brazos y después de atraerlo hacia sí le susurró:
—A mí me ocurre lo mismo, Zac yo también te deseo; te deseo más de lo que jamás he deseado a ningún otro hombre.
—¿A ningún otro?
—A ningún otro —le prometió ella.
—¿Más que a ningún otro?
—Mucho, mucho más que a ningún otro.
Zac se hundió en su interior, arrancando un intenso gemido de la garganta de ella.
Nessa intentó convencerse de que Zac sentía algo por ella, de que no estaría haciendo aquello si no fuera así; no con esa pasión. No podía ser que no significase nada para él cuando le importaba tanto que no hubiese deseado de aquel modo a ningún otro hombre.
Cuando él comenzó a moverse, Nessa se estremeció, abriendo más las piernas para que pudiera llegar más adentro.
Zac se inclinó hacia delante, y pronto la fricción de su torso musculoso contra sus senos la hizo deshacerse en nuevos gemidos.
Se mordió el labio inferior, tratando de resistir un poco más, de prolongar el placer de cada embestida.
—No puedo más —jadeó Zac echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos.
—Pues déjate ir —le susurró Nessa— Hazme tuya... para siempre...
Zac abrió los ojos, y Ness vio confusión en ellos, pero empezó a sacudir las caderas con más fuerza contra las de él, y pronto la confusión fue reemplazada de nuevo por el fuego de la pasión... y de una emoción que no supo interpretar.
Luego el orgasmo les sobrevino a los dos, y la lógica los abandonó, dejándolos convulsos y satisfechos.


Cuando Nessa se despertó,vio por el reloj de la mesilla junto de Zac que era mas de media noche.
—Taylor.... —murmuró, incorporándose como un resorte.
Zac le tomó la mano y se la apretó suavemente.
—Sigue dormido —le dijo—; acabo de ir a verlo hace un momento. Quédate.
El fuego en su mirada y el tono ronco en su voz no dejaban lugar a dudas de que quería hacerle el amor de nuevo.
—No puedo —replicó ella, apartando la vista.
La tentación era muy fuerte, pero se sentía culpable por haber dejado solo al pequeño tanto tiempo.
—Quédate, Ness... Te necesito...
Que hubiese sido capaz de admitir aquello la hizo derretirse por dentro. Se volvió hacia él y se miraron largamente. Las palabras no eran necesarias, y pronto volvió a encontrarse debajo de Zac con los labios de él imprimiendo ardientes besos por todo su cuerpo. Esa segunda vez los dos se desinhibieron por completo, dando rienda suelta a su pasión, sin preocuparse por el pasado o el futuro. Lo único que contaba entonces para ambos era el presente, ese momento.
Sin embargo, Nessa era consciente de que unas horas después alborearía un nuevo día, y tendrían que hablar. Sí, mañana le diría la verdad; no podía seguir posponiéndolo; tenía que decirle la verdad.
Cuando los primero rayos de sol comenzaron a filtrarse por entre las cortinas de la habitacion de Zac,Nessa se levantó con cuidado y se vistió Zac seguía dormido, su respiración suave y acompasada.
Se quedó mirándolo, de pie junto a la cabecera de la cama, y tuvo que hacer un esfuerzo para reprimir el impulso de inclinarse y besarlo.
Tomó su colgante de la mesilla de noche y salió de puntillas, con las sandalias en la mano para no despertarlo.
Ya en su dormitorio, entró en el vestidor que hacía las veces de habitación de Taylor. El pequeño estaba durmiendo plácidamente, aunque durante la noche debía de haber pasado calor, porque las sábanas estaban revueltas a los pies de la cama.
Ness sonrió, se agachó para besarlo en la frente y lo arropó con ternura.
Regresó a su habitación, pero no se metió en la cama, sino que se detuvo frente a la ventana, observando los jardines bañados por la suave luz del alba, con el colgante apretado en la mano.
No volvería a ponérselo; había llegado el momento de que le dijera adiós a Aaron, de que pensara en el futuro.
Lo que había compartido esa noche con Zac había sido tan hermoso, tan increíble...
En sus brazos había logrado olvidarse de todo, había liberado a la mujer sensual y apasionada que llevaba dentro. Sin embargo, temía haber revelado demasiado, y se preguntó cuál sería su actitud cuando volviesen a verse dentro de unas horas. Oh, Dios, ¿cómo iba a decirle lo que tenía que decirle? Estaba segura de que la odiaría, y no sabía cómo podría soportar volver a ser objeto de su desprecio después de esa noche.
Se apartó de la ventana y fue hasta la cómoda sobre la cual estaba su joyero. Guardó en él el colgante y cerró la tapa. Apenas fue un pequeño chasquido, pero pareció resonar en toda la habitación. Era como cerrar la puerta del pasado que todos esos años había permanecido abierta. Depositó un beso en las yemas de sus dedos, y los apretó un instante contra la tapa del joyero. «Adiós, Aaron».

Un agudo chillido despertó a Nessa el chillido de un niño, seguido de un silencio atronador que le puso la carne de gallina. Se levantó como un resorte. La puerta del dormitorio estaba abierta. Fue corriendo al vestidor.
—¿Taylor?
La cama estaba vacía y no veía al pequeño por ninguna parte. El pánico la invadió y salió corriendo al pasillo en camisón.
—¡Taylor! —lo llamó a pleno pulmón, la voz ronca por el miedo.
Corrió escaleras abajo. Al llegar al piso inferior oyó gritos, esta vez de un hombre. Venían de fuera y parecía la voz de Johnny, el mayordomo.
Echó a correr en la dirección de donde provenían los gritos, y en ese momento alguien pasó a toda prisa a su lado. Corría tan rápido, que en un primer momento sólo vio una figura borrosa de color carne por el rabillo del ojo. Luego, cuando la adelantó, vio que era Zac que debía de haberse levantado en ese momento también porque iba vestido únicamente con unos bóxers.
De pronto un horrible presentimiento se apoderó de Nessa al recordar las puertas correderas de la terraza. Recordaba que Zac las había cerrado detrás de ellos la noche anterior, cuando habían entrado en la casa, antes de subir a su habitación, pero no estaba segura de si había echado el pestillo. —¡Oh, Dios mío, no! Por favor, Taylor no... Cuando salió a la terraza Zac estaba zambulléndose en la piscina. Johnny emergía del agua en ese momento en el extremo opuesto, el traje empapado, el cabello canoso pegado a la cabeza... y el pequeño, pálido e inconsciente en sus brazos.
BUENO HASTA AKA!!!!!
GIRLZ NO ME ODIEN SI? NO ME GUSTA MUCHO ESTE CAPI PERO BUENOO...
ERI! YA ZABES PQ TE DIJE LO Q DIJE Y A ANGY TMBN
LAS QUIEROOO MUCHOOOO 

3 comentarios:

  1. ahhh!!!!!!!!
    noo!!!!!!
    plizz!!
    que taylor no muera!!!!
    :'( por favor!!!!!!
    el no puede morir!!!!
    el cap estuvo genial a excepción de esa parte!!

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  2. aaaahhhh!!!!
    ke haces!!!!
    estas loca!!??
    porke la dejas asi!!!
    no puedes dejarla asi!!!
    tiene ke haber una ley ke te impida dejarla asi!!!!
    siguela ya por favor!!!
    se tiene ke salvar!!
    no puede morir!!!!
    no puede!!!!
    siguela!!!!
    y el principio estuvo super bien
    ya era hora XD XD
    siguela!
    bye!
    kisses!

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  3. O_o
    que paso con taylor....
    espero que no le pase nada...
    siguela amix..
    estuvo muy bueno el capi..
    por lo de zanessa
    :D
    tkm

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