viernes, 13 de mayo de 2011

Cap 6!!!!!!



Cuando Nessa bajó y entró en el salón, Zac, que se había sentado en el sofá, alzó el rostro al oírla llegar.
—¿Está dormido?
—Sí —asintió ella, quedándose de pie junto a las escaleras.
—Siento que no se encuentre bien —le dijo Zac—. ¿Es algo serio?
—Sólo una infección de oídos; el médico me ha dicho que debería remitir con el antibiótico.
Zac asintió.
—Bueno, ¿y dónde está el padre del niño?
Nessa se puso tensa.
—Ya no forma parte de mi vida —contestó con intencionada vaguedad, rehuyendo su mirada.
El silencio que siguió a su respuesta se hizo tan prolongado, que a Ness empezaron a sudarle las palmas de las manos. Habría querido lanzarle una mirada furtiva a Zac para ver la expresión de su rostro, pero resistió el impulso y mantuvo la cabeza gacha.
—¿Sabes siquiera quién es el padre?
Ness alzó la vista indignada y lo miró, demasiado furiosa como para preocuparse ya por que pudiera delatarse sin darse cuenta.
—¿Qué clase de pregunta es ésa? ¡Por supuesto que lo sé! —le espetó. «Contente, Nessa», se reprendió, haciendo un esfuerzo por calmarse—. Por si lo has olvidado, estás en mi casa; te agradecería que te guardaras esas observaciones para ti. Y ahora dime qué es lo que quieres.
—Sólo que te encargues de los preparativos de la boda de Dylan —contestó él en el mismo tono tirante aunque educado.
—Ya te he dicho que no puedo.
El rostro de Zac se oscureció y su pretendida cortesía se desvaneció al instante.
—Vanessa —masculló—, el dinero no es un problema...
Ella puso los ojos en blanco.
—¿No te parece que ya está demasiado visto eso de que intentes comprarme? No estaría de más que también dejarás de insultarme.
Los ojos de Zac relampaguearon, pero luego sacudió la cabeza y dejó escapar un pesado suspiro.
—Está bien, pon tú las condiciones; lo que sea con tal de que te hagas cargo de la organización de esta maldita boda y que mi madre se quede tranquila.
Nessa parpadeó, perpleja por aquella repentina capitulación. Zac no negociaba; lo que hacía siempre era dar un ultimátum... y dar por hecho que se acataría.
—Puedes emplear el dinero en tu negocio; o en el chico y en tu casa —dijo, levantándose y señalando en torno a sí con un ademán.
A Nessa no le hacía falta mirar en derredor para saber a qué se refería. Era evidente que a las paredes no les iría mal una mano de pintura, que la moqueta estaba desgastada...
¡No! Le había dicho que no iba a hacerlo y no iba a cambiar de opinión por mucho dinero que le ofreciera. Claro que aquello podría suponer una diferencia enorme en su vida y la de Taylor apuntó una vocecilla en su mente. No vivían mal, pero tenía que dedicarle mucho tiempo a su pequeño negocio y los ingresos que tenía de él eran bastante irregulares.
Además, aunque tenía un depósito en el banco de cuyos fondos podría disponer Taylor cuando cumpliera los veinticinco años, lo que Zac le estaba ofreciendo podría hacer que no tuviera que preocuparse durante un tiempo de cosas como la factura de la luz o del gas.
¡No!, volvió a reprenderse, no podía aceptar su dinero.
—Mi sitio está aquí —dijo con firmeza—. Tengo que pensar en Taylor
—Eso no es problema; podrías llevarte al chico contigo; te quedarías en nuestra casa.
Nessa se rió con incredulidad. ¿Quedarse en su casa y llevar a Taylor? Eso era lo último que quería hacer.
—Oh, vamos, Zac. La mansión de tu familia no es lugar para un niño. Podría romper las antigüedades, o...
—A Demi le gustan los niños —la interrumpió él—; estoy seguro de que si se lo pido, se encargará de cuidar de tu hijo cuando estés ocupada con los preparativos.
¿Demi? ¿Sería ése el nombre de la nueva «Barbie» de turno?, se preguntó Ness sin poder evitar una punzada de celos.
—¿Y se puede saber quién es esa tal Demi?
—Ya te lo he dicho, es la prometida de Dylan —contestó él con impaciencia.
Nessa enrojeció ligeramente, azorada por su reacción. ¿Acaso le importaba quién fuese la última conquista de Zac?
—Había olvidado su nombre.
Zac se metió las manos en los bolsillos y la miró largamente.
—Demi es perfecta para Dylan. Es respetable, discreta, pertenece a una buena familia...
Todo lo que ella, a su juicio, no era, pensó Ness dolida.
—Cuando menos ha sido lo bastante lista como para elegir al hermano tolerante en vez de al prejuicioso.
Zac entornó los ojos.
—Dylan me ha contado que os visteis unas cuantas veces después de que Ashley y yo nos casáramos —murmuró—. Me dijo que fuiste muy... agradable con él. ¿Cómo de agradable, dime?
Nessa forzó una sonrisa para encubrir las emociones que se revolvían en su interior: rabia, dolor, indignación...
—Me advertiste que me mantuviera alejada de él, pero fue Dylan quien me llamó, quien dijo que quería verme —apuntó en un tono provocador.
Los ojos de Zac relampaguearon.
—Pequeña zorra... —masculló, acercándose a ella—. Te acostaste con mi hermano para vengarte de mí. ¡Sólo porque me casé con tu mejor amiga!
Nessa no se dejó amilanar.
—¿Sabes, Zac?, crees que todo gira en torno a ti, pero no es así. Ese es otro de los motivos por los que Dylan vale mil veces más que tú; porque no es un déspota arrogante como tú.
—Cada vez que abres la boca es para escupir veneno —la acusó Zac deteniéndose frente a ella.
—Al menos yo no tengo un doble rasero —le espetó Nessa—. ¿Tú puedes insultarme a mí pero yo no tengo derecho a defenderme?
Zac la miró furibundo, resoplando, como si estuviera conteniendo a duras penas su irritación. Se giró sobre los talones, cruzó el pequeño salón en dos zancadas y volvió a sentarse en el sofá. Durante un buen rato permanecieron en silencio, los ojos de él fijos en el suelo; los de ella en las manos de él, aprendas sobre sus muslos. Esas manos podían ser crueles pero también tiernas, hacerla estremecer... y a la vez arder de deseo.
—No insistas más, Zac no vas a hacerme cambiar de opinión —le dijo con firmeza.
Luego se dio la vuelta. No quería ver la expresión de su rostro cuando se diese cuenta de que le había fallado a su madre ni sentirse culpable.
—Nessa yo... lo siento, ¿de acuerdo?
La joven dio un respingo al oír su voz justo detrás de ella. No lo había oído levantarse ni cruzar la habitación. Se volvió vacilante hacia él, y Zac suspiró antes de apartarse un mechón oscuro que le había caído sobre la frente. Nessa se sintió mal al ver el cansancio en su mirada.
—No sé por qué te he atacado así. Me había jurado que no dejaría que lo que ocurrió entre nosotros se interpusiera. No era mi intención en absoluto ser grosero —le dijo con una sonrisa.
En otras circunstancias a Ness aquella sonrisa le habría parecido irresistible, pero ese repentino cambio en su actitud hizo que desconfiara, y de pronto cayó en la cuenta de lo que Zac estaba tratando de hacer.
—Pretendías ser amable conmigo y hasta llamarme por primera vez Nessa para que accediera a organizar esa boda —murmuró.
Un ligero rubor tiñó las mejillas de Zac y Ness sintió que la ira se apoderaba de ella.
—¿Hasta dónde estabas dispuesto a llegar?
—Compréndelo, Nessa estoy preocupado por mi madre —le dijo  Zac  levantando las manos.
—Así que habrías hecho cualquier cosa para convencerme —musitó ella con amargura—; habrías empleado tu encanto para seducir a la tonta de Vanessa y...
—No —la cortó él con aspereza—; no habría llegado tan lejos.
No, por supuesto que no; acostarse con ella para conseguir sus propósitos sería demasiado degradante para él.
—Ya; pues por suerte para ti tampoco te hará falta rebajarte hasta esos extremos. Te daré el nombre de alguien que puede organizar la boda: las hermanas a las que les traspase Dream Occasions.
—¡No! —casi le gritó él, lleno de frustración—. Eso ya lo he intentado, pero mi madre insiste en que tienes que ser tú. Confía en ti y está demasiado delicada como para discutir con ella —masculló, pasándose una mano por el cabello.
De modo que había intentado convencer a su madre para que buscasen a otra persona. Parecía que no había exagerado en lo que le había dicho sobre su estado de salud. Nessa sintió que estaba a empezando a ablandarse.
—Te lo ruego, Ness ayuda a mi madre con esto; el chico no será problema —le insistió Zac—. Ya pensaremos en algo.
Verdaderamente estaba desesperado. Starla debía de estar muy mal para que se hubiese rebajado incluso a suplicarle. Lo sentía de verdad por su familia y por él, pero tenía que pensar en Taylor
«Pero él ya ha visto a T.J.», pensó. «Lo ha visto y no le ha dado cuenta». ¿Podría arriesgarse? Nessa se mordió el labio, intentando hallar la manera de ayudar a Starla y no desvelar el secreto que le había ocultado a Zac durante esos cuatro años.
—No se trata sólo de Taylor —dijo—. ¿Qué pasaría con mi negocio?
Zac al percatarse de que había logrado abrir una brecha en sus defensas, dio un paso adelante y la miró a los ojos.
—Sólo serían un par de semanas.
—Yo... no sé, Zac.
—Escucha, doblaré la cantidad del cheque que te ofrecí esta maña...
Justo en ese momento lo interrumpió su teléfono móvil, y Nessa casi suspiró de alivio. Dios, debía de estar loca. ¿Y si se descubriera la verdad? No, no podía hacer aquello, por mucho dinero que le ofreciese.

holaaaaa!!
bueno aki esta el capi 6!!
se q es corto pero me duelen los dedos x hacer la bendita falda para mi clase d modista
si no me creen ps preguntele a lalii q vio la foto hehehe pero les prometo q HOYYY hare 
el 7 mas orita asi q pendiente!!!
helen bienvenida a mi nove!! bueno chikas las dejoo!! MUACC :)

4 comentarios:

  1. PRIMER COMENTARIO!!!!!
    Hola amiga estuvo super el cap de verdad me encanato!!!!!!!!!!
    la sigues pronto si?????
    y plizzzz que zac no le haga una trampa a nessa osea que sea sincero hahahahaha

    biie biie!!

    t;q.m.m.m.m.m!!!!!

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  2. guau
    pobre zac
    casi se pone de rodillas XD XD
    realmente esta desesperado
    siguela que kiero saber kien llamaba!!
    bueno eso y mas cosas XD
    sobretodo si el niño es de zac
    ke creo ke si
    pero bueno
    siguela pronto!
    bye!
    kisses!

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  3. OMG!!!!
    zac suplicando!
    por dios
    nessa accedera pero y el niño....
    quien llamo
    espero que sea algo bueno
    super el capitulo siguela

    baii baii

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  4. Tu falda quedo superrrrrrrrrrrr
    me haces una?? haha ;)

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