lunes, 9 de mayo de 2011

Cap 3



Zac se quedó mirándola sin parpadear.
—Ya te he dicho que me estás malinterpretando; no tienes nada que pueda interesarme —le contestó, mirándola con insolencia de arriba abajo.
El fino vestido de algodón que se había puesto aquella mañana porque hacía calor, la hizo sentirse desnuda de repente, bajo la intensa mirada de Zac que se detuvo un momento en sus senos y luego en la curva de sus caderas. Sin embargo no había deseo en sus ojos; sólo desprecio. Incómoda, volvió a colocarse detrás del sillón para que éste volviera a formar una barrera entre ellos.
—¿Has venido hasta aquí sólo para meterte conmigo y humillarme? —le preguntó.
Zac se irguió en el asiento.
—He venido porque le prometí a mi madre...
—¿Tu madre? —lo interrumpió ella, profundamente aliviada de que no se tratara de lo que había temido.
El la miró, irritado.
—Sí, mi madre, que por algún motivo que no alcanzo a imaginar, te tiene aprecio.
—Yo también la aprecio a ella —respondió Nessa—. Tiene estilo, buen gusto, y no es tan prejuiciosa como otros —añadió, sonriendo victoriosa al ver relampaguear sus ojos azules.
—Dylan va a casarse —continuó   Zac a pesar de todo—, y mi madre quiere que te encargues tú de organizar la boda.
—Ya no me dedico a eso —le contestó Nessa sin andarse con rodeos.
Los ojos de Zac centellearon de irritación.
—Sí, ya lo veo; ahora regentas una pequeña tienda de dulces —murmuró, haciendo que sonara como si fuese un negocio de poca monta.
Ness ignoró la pulla.
—¿No te ha dicho tu madre que me llamó ella, hará unos quince días, para pedirme que me hiciera cargo de la boda?
Zac asintió levemente con la cabeza.
—Pues si te lo ha dicho, te habrá dicho también que le contesté que tengo un negocio que atender, esta... «pequeña tienda de dulces» como tú la has llamado le dijo Vanessa—. No puedo despreocuparme y marcharme... aunque quisiera hacerlo —añadió para dejarle claro que no tenía la menor intención de ello—. Estoy segura de que tu madre, que es una mujer más que capaz, podrá organizar la boda sin problemas.
La expresión de Zac se tornó repentinamente sombría.
—No, ella no puede hacerse cargo; ha sufrido un ataque al corazón.
—¿Un ataque? —repitió Nessa llevándose una mano al pecho y acercándose a él— Oh, Dios mío... ¿Cuándo? Espero que se encuentre bien.
Zac apretó la mandíbula.
—Es un detalle por tu parte el preocuparte por ella... aunque tus buenos deseos lleguen con dos años de retraso.
—¿Dos años? No lo sabía; no tenía ni idea.
—¿Y por qué habrías de saberlo? —le espetó Zac—No estás precisamente entre las amistades íntimas de la familia. Si no fuera por mi madre, no estaría aquí ahora; no quería volver a verte ni a hablar contigo; tú destruiste...
De pronto se quedó callado y apartó la mirada.
Nessa apretó los puños, conteniendo la rabia que sentía, y se mordió el labio para impedir que escapara de su boca la explicación que no podía darle.
—Zac... —murmuró finalmente.
El se volvió y, aunque la ira no había desaparecido de su rostro, se encogió de hombros.
—Al diablo; ahora ya da igual. Lo que importa es el presente —dijo con aspereza—. Mi madre se ve incapaz de organizar la boda ella sola por su delicado estado de su salud.
—¿Y por qué no deja que se ocupe la familia de la novia?
—Demi, la prometida de Dylan, dice que no sabría cómo organizar un evento de esa magnitud ni quiere hacerlo. Si por ella fuera, se habrían casado por lo civil. Y en cuanto a su familia... viven en Grecia, y no vendrán a Nueva Zelanda hasta unos días antes de la boda... así que con ellos no contamos. Por eso mi madre quiere que te encargues tú.
Zac sacudió la cabeza.
—Mira, Zac lo siento mucho, pero...
—Ahórrate las disculpas —la cortó él, mirándola irritado—. Sé de sobra que no lo sientes en absoluto y como te he dicho, si no fuera por mi madre, no habría venido a pedirte esto. Te pagaré una cantidad mayor que ésa si es necesario —añadió, señalándole el cheque que había dejado sobre la mesa—. Así podrás contratar a alguien que se haga cargo de tu negocio mientras estés fuera.
Si supiera lo equivocado que estaba... Al contrario de lo que pensaba, el dinero no era algo que le hubiese interesado jamás.
—No quiero tu dinero.
—¿Qué, no te hace falta porque ya tienes a algún ingenuo al que le estás sacando hasta el último centavo?
Nessa no pudo evitar echarse a reír de pura incredulidad, pero Zac debió de pensar que estaba riéndose de él, porque se levantó como un resorte y, agarrándola por los hombros, le dijo entre dientes:
—¡Maldita seas!
El olor de su colonia la envolvió, y por un instante Zac se quedó mirándola a los ojos y el aire pareció cargarse de electricidad, pero de pronto quitó las manos de sus hombros y las dejó caer como si no pudiese soportar siquiera tocarla, y maldijo en griego.
—Debo de estar loco —masculló.
Le lanzó una mirada que rezumaba resentimiento, y volvió a sentarse, pasándose una mano por el cabello y resoplando de frustración.
El triunfo vengativo que había sentido Nessa se desinfló como un globo. Miró en derredor, preocupada porque alguien pudiera haber estado observándolos, pero parecía que el arranque de furia de Zac no había atraído la atención de nadie.
Con el corazón latiéndole con fuerza, se sentó en el sillón vacío frente a él.
Oculta por las orejas del sillón y por las anchas hojas de las palmeras que los separaban de la mesa contigua, Nessa se sintió de pronto como si hubiesen sido transportados a un mundo en el que sólo estaban ellos dos y esa incómoda tensión que casi podía mascarse en el ambiente.
Zac se inclinó hacia delante con los puños apretados.
—Vanessa mi madre necesita tu ayuda; te lo ruego. Por favor.
Aunque Nessa sabía lo mucho que Zac detestaba tener que pedir algo, no le causó satisfacción alguna verlo suplicar, sino más bien lástima. Starla también era una mujer orgullosa, y debía verdaderamente sentirse muy debilitada como para decirle a su hijo que le insistiera una segunda vez.
Sin embargo, por mucha pena que le dieran, sencillamente no podía hacerlo; tenía que pensar en Taylor en lo que podría ocurrir.
—Zac yo... no... no puedo.
—¿Que no puedes? —repitió él con palpable desprecio—. Di más bien que no quieres. Sabía que podías ser retorcida, Vanessa pero no vengativa, y es extraño, porque creía que en este juego del ratón y el gato el que buscaba venganza era yo.
Nessa alzó la barbilla.
—¿Estás amenazándome, Zac?, porque si es eso lo que estás haciendo, no pienso seguir escuchándote. Márchate, por favor.
Se sostuvieron la mirada durante un largo y tenso silencio, pero Zac no se movió.
—¿Se supone que ahora yo debo decirte que te atrevas a obligarme? —inquirió él finalmente, recostándose en el sillón y mirándola largamente, como para provocarla.
—Oh, por amor de Dios, déjate de juegos, Zac —le espetó ella, cansada ya— Y deja de mirarme de ese modo; sé que no querrías nada conmigo aunque fuese la única mujer sobre la faz de la tierra.
—Si fueras la única mujer sobre la faz de la tierra, los hombres se enfrentarían a un destino peor que la muerte.
Nessa emitió un gemido de irritación, y Zac esbozó una de esas sonrisas burlonas que tanto detestaba. Cuando sonreía de verdad tenía una sonrisa increíble, sensual, pero aquellas sonrisas despectivas la ponían enferma.
—Tienes que aprender a controlar ese mal genio, Vanessa. Te centellean los ojos y se te han encendido las mejillas. Cualquiera diría que estás a punto de saltar sobre mí y... morderme.
El tono sugerente que había empleado la hizo sonrojarse aún más, pero esa vez no por enfado.
—Más quisieras —le espetó, molesta consigo misma por esa reacción.
Una nueva sonrisa de desprecio volvió a dibujarse en los labios de Zac.
—No sé qué es lo que ven los hombres en ti.
Él desde luego no veía nada de bueno en ella, pensó Vanessa con amargura.
—No, ya lo sé que a ti el tipo de mujeres que te van son aquéllas a las que puedes dominar, aquéllas sobre las que puedes imponer tu voluntad.
La sonrisa burlona se desvaneció al instante del rostro de Zac.
—No te atrevas a mentar siquiera a Ashley—le dijo con un tono gélido.
—Vaya... ¿Por qué será que has pensado que estaba hablando de ella? —le espetó Nessa con sarcasmo—. ¿Quizá porque al final tuvo el valor de enfrentarse a ti y hacer lo que quería?
—Cállate —le ordenó él entre dientes, en una clara advertencia de que no siguiera por ese camino.
Nessa sin embargo, hizo caso omiso a sus palabras.
—No, no me refería a Ash; sino a las mujeres con las que has estado saliendo durante los últimos dos años. Muñecas, todas ellas; «Barbies» de cabeza hueca.
—Vanessa me decepcionas —murmuró él, burlón—. ¿Has estado siguiendo mi vida por las revistas del corazón? ¿No te parece algo un poco... patético? En todo caso esas revistas se equivocaban; no eran precisamente «muñecas». Tenían bastantes curvas y en la cama no eran tímidas, desde luego —añadió con una sonrisa fanfarrona que hizo a Ness apretar los puños.
—No, tienes razón, ni siquiera eran muñecas; no eran más que maniquíes, idénticas las unas a las otras. Todas rubias, y altas, y...
—¿No será que estás celosa?
Algo explotó dentro de Ness. Se inclinó hacia delante con un brazo levantado para darle una bofetada, pero la fría mirada de Zac  la detuvo. Contrajo el rostro, bajó el brazo y se puso de pie.
Zac se levantó también.
—¿Huyes,Vanessa ?
—Tengo que trabajar —murmuró ella sin mirarlo, tomando la taza y el plato con manos temblorosas.
Antes de que pudiera impedírselo, Zac le quitó ambas cosas de las manos y volvió a dejarlas sobre la mesa.
—Siéntate.
Intentando mostrarse serena, Nessa lo miró a los ojos y le contestó:
—Ya te he dicho que tengo que trabajar.
No era mentira; Chocolatique se había convertido poco a poco en un negocio con bastante éxito. No sólo acudían turistas a probar y comprar sus dulces artesanos, sino que también recibían encargos de restaurantes y particulares.
—Yo también tengo cosas que hacer, Vanessa —le dijo Zac antes de volver a sentarse y cruzar una pierna sobre la otra. Levantó la manga de su chaqueta y miró impaciente el Rolex que lucía en la muñeca—. Ahora debería estar en Auckland, cerrando un negocio, en vez de perdiendo el tiempo aquí, pero la salud y la felicidad de mi madre son más importantes para mí que cualquier otra cosa. Te lo voy a pedir una vez más; reconsidera tu decisión. Te pagaré lo que haga falta.
A pesar de su obvia impaciencia, el tono que había empleado no era ya ofensivo. Nessa sacudió la cabeza.
—Dinero, dinero, dinero... Hace cuatro años también me ofreciste dinero para que me mantuviera alejada de Ash.
—Pero tú no podías dejarla tranquila, ¿no es así? —la cortó él, apretando los dientes—. No podías soportar que hubiese encontrado la felicidad; no con el hombre al que tú deseabas.
—¡Basta! —le suplicó ella, tapándose las orejas—. No pienso seguir escuchándote.
Zac se levantó y la agarró bruscamente de las muñecas para quitarle las manos de los oídos.
—Es la verdad, Vanessa. Seis semanas; únicamente le concediste seis semanas. Luego la apartaste de mí. Estabas desesperada por...
—¡No! —repitió ella, mirándolo furiosa—. No fue así.
Zac se inclinó más hacia ella. Su rostro estaba tan cerca del de ella, que su nariz casi rozaba la de Vanessa.
—Sólo Dios sabe cómo lograste convencer a Ashley para que se marchara contigo.
Quizá hubiera llegado el momento de que dejara de preocuparse por cuál sería su reacción, pensó ella, quizá hubiera llegado el momento de decirle la verdad en toda su crudeza, de abrirle los ojos.
—Vino conmigo porque quiso. Yo no la obligué. Le dije que mi...
—¡Cállate! No quiero oír tus mentiras —masculló Zac. Su respiración se había tornado entrecortada y sus ojos se habían oscurecido de ira—. Si no fuera por ti, Ashley  seguiría viva.
La soltó abruptamente y Nessa comprendió con espanto que, le dijera lo que le dijera, Zac no creería una sola palabra, así que cerró la boca y se frotó una muñeca, algo dolorida por la fuerza con que se la había apretado.
Para su sorpresa, Zac se inclinó y le tomó la mano.
—Déjame ver —murmuró, masajeándole la muñeca con el pulgar—. Lo siento.
Vanessa permaneció tensa y con la cabeza gacha. —Está bien, no pasa nada.
—No, no está bien —masculló él, alzando la voz—. Te he hecho daño.
La joven levantó la cabeza y, al ver que tenía los labios apretados, rió con amargura para sus adentros. Le había hecho mucho más daño en el pasado, cuando había creído los rumores sobre ella sin concederle siquiera el beneficio de la duda.
Apartó su mano y esbozó una sonrisa triste.
—No me has hecho daño —reiteró.
Zac se irguió.
—Hazle a mi madre el favor que te pide, Vanessa dejemos atrás el pasado.
Nessa suspiró. De modo que Zac estaba dispuesto a enterrar el hacha de guerra. Quizá incluso pudiesen firmar una tregua. Aquello supondría que algún día pudiese hablarle de Taylor y que tal vez... tal vez Zac se diese cuenta de que estaba equivocado respecto a ella y descubriese lo que ella siempre había sabido, que estaban unidos por unos vínculos invisibles demasiado fuertes como para ser ignorados.
Sin embargo había algo que la preocupaba. Zac era un hombre rico y poderoso. ¿Y si descubría la verdad sobre Taylor? ¿Iba a arriesgar la estabilidad en la vida del pequeño por la fantasía de que Zac  llegase a sentir por ella lo que ella sentía por él?
—De verdad que lo siento, Zac —respondió firmemente—, pero como te he dicho, ya no me dedico a eso, y no voy a hacerlo por mucho dinero que me ofrezcas.
—Pero mi madre...
—Tu madre sabe que no puedo hacerlo; se lo dije yo misma —lo cortó sin poder evitar un leve matiz de exasperación en su voz.
El día que había hablado por teléfono con Starla, dos semanas atrás, no le había parecido que estuviese enferma, y según le había dicho Zac hacía ya dos años que había sufrido aquel ataque al corazón. Sí, probablemente su estado de salud no fuese tan delicado como Zac quería hacerle creer; probablemente sólo estaba tratando de hacerla sentir culpable para que accediera a organizar la boda de Dylan. En su visión de las cosas el fin siempre justificaba los medios.
—Si es necesario, la llamaré y le diré de nuevo que no puedo hacerme cargo.
Zac frunció el ceño.
—No. No quiero que...
—No quieres que hable con tu madre, ya lo sé, no hace falta que lo digas —lo interrumpió Nessa irritada.
¿Porque no quería que descubriera que estaba mintiéndole respecto a su estado de salud, o tal vez porque no quería que tuviese trato alguno con su adorada madre?
Zac abrió la boca, pero Nessa alzó una mano para interrumpirlo.
—Déjalo es igual. Pero haz el favor de decirle que no vuelva a insistirme. Y eso va por ti también. No voy a cambiar de opinión —le dijo, poniéndose de pie.
Las atractivas facciones de Zac se tensaron y sus ojos relampaguearon, amenazadores.
Ya iba siendo hora de que aceptase que no podía hacer nada por cambiar las cosas entre ellos, pensó Vanessa que nunca lograría variar un ápice la opinión que Zac tenía de ella.
—Y ahora, como tú has dicho antes, eres un hombre ocupado, y harías bien en volver a Auckland y dejar de perder tu tiempo aquí.
Nessa no esperó a que respondiera. Le lanzó una última mirada de reproche, y se alejó hacia el mostrador ignorando las miradas de la gente.


Hola chikass!! grax lalii y alice x comentarr!!!
lalii ten paciencia jajaja
y alice si supierass lo del bebe..
bueno espero q les gustee!!! 
las quiero =)

4 comentarios:

  1. AHHH!!!!!!!!!!!!!!!!
    ESTUVO MUY BUENO EL CAPITULO ME FASCINO!!!!!!!!
    PERO QUE HALLA UN POCO MAS DE ODIO DE PARTE DE VANESSA GRRR!!! HAHAHAHAHA
    HAYYYY AMIGA AMO TU NOVE ES INCREIBLE!!!!
    ME LA SIGUES PRONTITO EH? HAHAHA

    BIIE BIIE

    T.Q.M.M.M.M

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  2. Hola! Kiero dcirt k me enkanto el cap......
    Tu nove me gusta mucho!
    No c komo me hace Nessa para aguantar a Zac!
    Odio en k plan c pone pro bueno es parte d la nove :S
    bueno siguela pronto y cdt mucho!
    Bye! =)
    atte: Angela

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  3. Amix me pides paciencia????
    hahaha
    yo no soy paciente... pero igual estamos a paz
    hahaha
    esta super....
    ahora si que me estoy quedando sin uñas haha
    siguela pronto..
    muaccc

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  4. ppero ke pasa con el bebe!!!!
    porke no le dice a zac ke es suyo
    :O :O :O
    no es de zac!!!???
    me tienes en vilo!!!
    siguela ya!!!
    ke este capi me encanto!!
    por fin tuvieron algo parecido a... un acercamiento?
    XD XD
    a ver si vienen ya los capis en los ke los dicen de una vez lo ke paso entre ellos
    y ashley, no me lo esperaba
    murio!!!
    ke fuerte
    bueno ke me enrollo mucho XD
    tu siguela y ya esta XD
    bye!
    kisses!

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