lunes, 30 de mayo de 2011

Cap 22 ;)




—Taylor...Taylor es mi hijo —balbució en un hilo de voz, la mirada perdida.
—¡No!
Zac se volvió hacia ella.
—Acabas de decir que es hijo de Ashley —le recordó en un tono acusador—. ¿Cómo has podido ocultarme esto durante todo este tiempo?
—Zac, yo...
—¿Qué? ¿Tú qué?
—Quería decírtelo; pensaba decírtelo.
—¿Cuándo?
—Intenté hacerlo... Intenté decírtelo antes de que...
«Antes de que hiciéramos el amor», habría querido decirle. Sin embargo, ¿cómo podría siquiera pronunciar la palabra «amor» cuando Zac estaba allí plantado mirándola con el rostro desencajado por la ira?
—Tú... tú me robaste a mi hijo.
—¡No!, ¡Taylor no es hijo tuyo!
—¿Por qué te empeñas en decir eso? Acabas de confesarme que es hijo de Ashley —repitió él obstinadamente.
—Zac yo... habría preferido no tener que decirte nunca esto...
—¿Decirme qué?
—Pues que Ash...
—¿Qué? ¿Qué más tienes que decir de ella? Habla de una vez, maldita sea.
—Ash estaba enamorada de mi hermano; James le pidió que se casará con él.
—¿Estaba... enamorada de tu hermano? —repitió Zac aturdido.
Nessa asintió.
—Para entonces ya había superado su adicción a las drogas. Si no, no se lo habría propuesto.
—¿Y si lo amaba, por qué diablos no se casó con él?
—Porque como te he dicho antes Ash era muy insegura. Tienes que entenderlo; perdió a sus padres a los nueve años; los cambios la aterraban. Lo que más ansiaba en la vida era tener a su lado a alguien que le diese seguridad. La enfermedad de James le daba muchísimo miedo. No podía soportar la idea de casarse con él para verlo morir. Y entonces te conoció a ti; eras rico y...
Zac se cruzó de brazos.
—¿Estás diciéndome que se casó conmigo por mi dinero?
—No, no es eso; no me has dejado terminar. Eras un hombre rico e influyente, sí, pero también fuerte, con confianza en ti mismo, respetado por los demás. Esas eran las cualidades que Ash buscaba en un hombre, porque pensaba que al lado de alguien así nada podría salir mal.
—Pero no fue así —le recordó él—. Me dejó cuando apenas llevábamos casados seis semanas. Se marchó contigo sin darme siquiera una explicación. Volvimos del viaje de luna de miel y después se fugó.
Era evidente que aquello no le había sentado nada bien. Nessa imaginaba que para su ego debía de haber sido algo difícil de encajar.
—Debieron reírse de lo lindo las dos cuando leyeron sobre ello en los periódicos, todo eso que dijeron sobre mí; en una revista se preguntaban en qué clase de monstruo me convertía por las noches para que mi esposa me hubiese abandonado seis semanas después de la boda.
—No tenía ni idea —murmuró ella—. No leíamos los periódicos. James... el cáncer se estaba extendiendo. James había decidido probar con la quimioterapia. Me pidió que se lo dijera a Ash. La única razón por la que se marchó fue porque James quería verla antes de empezar con el tratamiento. Estaba aterrado —hizo una pausa y suspiró—. Creo que aquel día Ash maduró de golpe. Se dio cuenta de que no podía seguir enterrando la cabeza en la arena como un avestruz. James la amaba, la necesitaba.
Las lágrimas no le dejaban ver con claridad a Zac. Parpadeó y se pasó el dorso de la mano por los ojos para enjugarlas.
—Yo no creía que fuese a hacer lo que hizo. De hecho James estaba aquí, en Auckland, porque tenía una última consulta con el médico antes de empezar el tratamiento, pero cuando Ash lo vio...
Su amiga se había sentido muy mal por haber abandonado a James, por haber traicionado su amor, casándose con otro nombre, y también culpable por no haber permanecido a su lado cuando le habían diagnosticado el cáncer. Ese día Ash había afrontado por fin la realidad, se había dado cuenta de que no podía seguir huyendo, y de que quería permanecer al lado de James durante el tiempo que le quedase de vida. Había una pequeña posibilidad de que pudiese llegar a curarse, y se aferró a eso, optando esa vez por traicionar a Zac y sus votos matrimoniales.
—Los pocos días antes del tratamiento se quedó con James en mi apartamento, y unas semanas después de que James empezara con la quimioterapia descubrieron que Ash estaba embarazada —Nessa tragó saliva—; parecía un milagro.
—Pero aún era mi esposa —gruñó Zac.
—Y eso era lo único que empañaba la felicidad que sintieron al enterarse de que Ash estaba embarazada —le dijo Ness—. Sabían que tendrían que esperar los dos años que establece la ley antes de que Ash pudiese divorciarse de ti, y James tenía miedo de que para entonces hubiese muerto, así que decidieron vivir el día a día sin preocuparse de nada más. James estaba convencido de que el bebé era una señal de que iba a curarse, de que viviría, pero seis meses después el cáncer había vuelto a su cuerpo y esa vez los médicos no se mostraron muy optimistas. Sin embargo Ash y James se negaban a rendirse. Estaban convencidos de que James lograría superarlo.
Por desgracia, sin embargo los dos fallecerían antes de que pudiesen saber si James se habría curado o no. El día en que murieron, James llevaba una semana sin demasiadas molestias, faltaba poco para que Ash saliera de cuentas, y los tres iban a asistir a una fiesta que unos amigos habían organizado en honor de James.
Nadie habría podido imaginar que tendrían un accidente de coche. James había muerto en el acto. Ash y ella habían sobrevivido, pero al día siguiente de dar a luz en el hospital, Ash fallecía también. Antes de morir únicamente había tenido tiempo de ponerle por nombre a su pequeño Taylor James, y de firmar un testamento en el que la nombraba su tutora legal.
A Ness no le habían quedado secuelas del accidente... a excepción de la horrible sensación de ser la única que había sobrevivido.
—Yo... lo entiendo —murmuró Zac—; supongo que yo habría hecho lo mismo, pero no me parece que fuera justo que se marchara como hizo. Me debía una explicación.
Nessa se encogió de hombros y se puso de pie. —Temía que estuvieras enfadado con ella. Creía que irías a buscarla, y había pensado que entonces te lo explicaría todo.
—Lo dudo —replicó él—; más bien habría dejado que fueses tú quien me lo explicases... sólo que nunca fui a buscarla.
—No, en vez de eso le enviaste un acuerdo de divorcio —recordó ella.
—Y también le concedí una generosa cantidad; ¿qué fue de ese dinero? —quiso saber Zac.
Nessa no podía creerse que le estuviese preguntando aquello.
—Ahora forma parte de un fondo a nombre de Taylor en el banco que pasará a su disposición cuando cumpla veinticinco años —le respondió, alzando la barbilla—. Entonces podrás demandarlo si quieres para que te lo devuelva.
—Jamás le haría eso al chico —replicó él, sintiéndose insultado—; no necesito el dinero. Lo que me gustaría saber es por qué Ashley se casó conmigo cuando amaba a otro hombre.
Ness exhaló un suspiro. —Yo también me he preguntado eso una infinidad de veces. Al principio creía que lo suyo con James no podría funcionar, no cuando él se negaba incluso a hablar del cáncer, a someterse a ningún tratamiento, y quería hacer como si no estuviese enfermo. Además a Ash la aterraba quedarse sola cuando el muriese, y creo que tenía la esperanza de que con el tiempo llegaría a quererte.
Ella misma se había aferrado a esa esperanza, a la esperanza de que el matrimonio entre ambos funcionaría, porque así al menos habría valido la pena que hubiese sufrido todo lo que había sufrido.
—¿Y tú —inquirió Zac curioso—, qué pensabas tú de todo eso?
Nessa apartó la vista.
—Las decisiones que Ash tomó las tomó libremente, sin que yo interviniera en ellas.
—Pero tú no aprobabas que se casara conmigo.
—No, es verdad —asintió ella—; le dije que no debía casarse contigo, que no era justo, pero a ti no podía contarte la verdad. Te había ocultado su relación con mi hermano y yo no era quién para delatarla. Intenté convencerla de que los dos sufriríais si se casaba contigo, pero... —dejó la frase en el aire y se encogió de hombros.
—Es una lástima que ninguno de los dos siguiéramos tu consejo. Yo fui tan estúpido y arrogante, que creí que no querías que me casara con ella porque me querías para ti. No sé cómo no me di cuenta de lo equivocado que estaba; al fin y al cabo cuando empecé a salir con Ash no volviste a intentar flirtear conmigo ni una sola vez.
—Me temo que eso no es cierto del todo —murmuró Ness con una sonrisa triste—. ¿Recuerdas el día del ensayo de la ceremonia, la noche antes del día de la boda?
—¿Cuándo me rogaste que no me casara con Ashley? ¿Que los dos lo lamentaríamos? ¿Cuando me negué a escucharte y te lanzaste a mis brazos para besarme? ¿Cómo podría haberlo olvidado?
—Tú respondiste al beso —murmuró ella.
—Habría sido de hierro si no lo hubiese hecho —contestó él—. Aquello debería haberme hecho entrar en razón; pero en vez de eso pensé que me había vuelto loco, que estaba bajo el embrujo de una mujer a la que...
—A la que despreciabas —terminó ella.
—Sí, es verdad, no voy a negarlo —asintió Zac en un tono quedo—, pero también me engañé a mí mismo a ese respecto. En realidad me aterraba ese poder que parecías ejercer sobre mí.
—Y por eso me dijiste que no volviera a acercarme a Ash después del día de la boda.
Zac se frotó la nuca.
—Creo recordar que te insulté, y no estuvo bien, pero buena parte de esa ira que descargué sobre ti iba dirigida a mí mismo. No podía creerme que hubiera respondido a ese beso, que hubiera sido tan débil como para traicionar a Ash. Siempre me había considerado un hombre de principios —le dijo—. Pero, a excepción de esa noche, es cierto que no intentaste flirtear conmigo ni una sola vez desde que Ash y yo empezamos a salir. Y tampoco te mostraste jamás hostil con ella. ¿Por qué?
—Ash era como una hermana para mí. Jamás podría haberla odiado.
—¿Ni siquiera cuando te quitó al hombre al que deseabas? —murmuró Zac—. Debo decir que admiro tu lealtad. Es una lástima que Ashley no te correspondiera.
—Supongo que nunca llegó a darse cuenta de... bueno, de lo que sentía por ti.
Zac la miró con incredulidad y Nessa enrojeció.
—¿Tan obvio era que me gustabas? —dijo, algo azorada—. Después de que Aaron muriera pensé que no volvería a casarme, pero entonces te conocí a ti y fue como... no sé, saltaron chispas. Era algo que no podía controlar. Pensé que estábamos hechos el uno para el otro.
—Lo siento —murmuró Zac acariciándole la mejilla con el dorso de la mano—. Fui muy cruel contigo. Y además hice caso de todos esos rumores que circulaban sobre ti; únicamente creí lo que quería creer.
—Algunos hombres intentaron seducirme —le confesó Ness—, tanto estando casada con Aaron como cuando murió.
—¿Y los mandaste a paseo?
Ella asintió.
—Pero por desgracia algunos hombres tienen muy mal perder. Supongo que algunos no querían que se supiese que los había rechazado, y comenzaron a inventar historias.
Zac sacudió la cabeza y se pasó una mano por el cabello.
—Dios... Han pasado tantas cosas en los últimos días... Necesito reflexionar sobre todo esto, Nessa; necesito tiempo.
La joven se mordió el labio inferior. Aquél era el momento que tanto había temido. Durante todos esos días había tenido el presentimiento de que el entendimiento que había surgido entre ellos no sobreviviría a la sombra alargada del pasado.
—¿Quieres que Taylor y yo nos marchemos?
—No —contestó él al instante—; no, por supuesto que no. Es sólo que necesito tiempo para reorganizar mis ideas. En estos días me he dado cuenta de que estaba equivocado en muchas de las cosas que pensaba, y también he descubierto cosas de mí mismo que no me agradan demasiado. Necesito tiempo para digerir todo esto.
Nessa bajó la vista. Todo aquello era por ese exacerbado sentido del honor que tenía, se dijo. No podía perdonarse el haber respondido a aquel beso estando prometido a otra mujer; veía aquello como una debilidad, y sin duda estaría convencido de que cada vez que la mirase recordaría cómo le había fallado a Ash.
—Lo comprendo.
—No, no lo creo —replicó él con un suspiro de frustración—. Escucha, tengo que...
—¡Nessa ya estamos de vuelta! —se oyó la voz de Demi en el pasillo.
Zac maldijo entre dientes, y segundos después se abrió la puerta del dormitorio.
—Oh, cuánto lo siento —murmuró Demi, llevándose una mano a la boca.
Zac masculló algo en griego y salió de la habitación, dejando aturdida a la pobre Demi...


Nessa acababa de dejar a Taylor dormido en su cama cuando llamaron a la puerta de su habitación. Se apresuró a abrir antes de que volvieran a llamar, y para su sorpresa se encontró con Zac.
—He venido a despedirme...
Por un instante el corazón se le paró a Ness y sintió que le faltaba el aire....
akiii capii!!!!!!! hahaha espero q les haya gustado!!!!
ahi esta la verdad de Vanessa,
pero... falta algoo mas;algo q descubriran
q sera?? hahaha eso sera despue
chikas la nove se esta acabando  asi q para las q no lo saben tengo otra nove llamada AMANTE FANTASMA este es el link http://zacyness-novelas.blogspot.com/ comenteen!!
bueno bye byee las quieroo

6 comentarios:

  1. guau! ke cap!
    pues si, ya esta toda la verdad
    menos la mas importante...
    zac se va!!???
    como ke se va!!!!
    no puede irse!!!!
    no la dejes asi!!
    te lo prohibo!!
    siguela inmediatamente porfis!!!
    tiene ke acabar bien!!
    siguela!
    me encanto el cap!
    bye!
    kisses!

    ResponderEliminar
  2. ahh!!!!
    estuvo genial
    el capitulo!!!!
    siiii!!!!! awwww que linda
    la historia de ashley y james!!!
    siguela !!!
    esta muy buena!!!
    que ??!!
    por que zac se despide!!!!
    para donde va??!!
    siguela!!!amix!!
    bye
    T.Q.M..M.

    ResponderEliminar
  3. OMG[!]... Siiguela[!] la Otra nOve xq zac tiene q ser un sueñO??? q me pase esa pesadilla q yO kierO cntirlO juajajajaja tOii lOca xD
    Siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

    ResponderEliminar
  4. publica pronto, lo antes posible!
    me has dejado con toda la intriga!!!!
    MUACK

    ResponderEliminar
  5. Awwwwwwww me puse a llorar :(
    no quiero pro nada del mundo que se acabe D:
    pero bueno todo llega a su final u.U

    QUE SERA ESO QUE DESCRUBRIRAN! 8-)

    Tequiero y tu nove es la mejor <2

    ResponderEliminar
  6. :s no quiero que acabe!!!
    aun no entendi, es hijo de zac o de james??
    buee... siguela prontoooo byee

    ResponderEliminar