Casi cuatro años después…
El martes no tuvo un buen comienzo. Nessa debía de haber apagado el despertador
y haberse quedado dormida otra vez, y para cuando Taylor la despertó,
apretándole las mejillas con sus deditos regordetes, el sol estaba ya en lo alto
del firmamento.
El día anterior lo había llevado al médico por el dolor de oídos que había
estado teniendo desde el fin de semana. La noche anterior había llorado un poco
antes de quedarse dormido, y se había quedado con él por si se despertaba, pero
parecía que había pasado la noche sin molestias.
Mientras lo vestía para llevarlo a casa de Dorothy, la mujer que lo cuidaba
cuando ella estaba trabajando, Nessa se propuso firmemente tomarse la tarde
libre para pasarla con él. Taylor protestó un poco, como todas las mañanas,
pero Vanessa no podía llevárselo con ella a la tienda.
Durante el corto trayecto en coche se repitió una vez más que Taylor no podría
estar en mejores manos que con Dorothy, que había sido enfermera, pero aun así
seguía sintiéndose culpable por no poder dedicarle a su pequeño todo el tiempo
que le gustaría.
Cuando llegaron, Dorothy, que vio la cara enfurruñada del niño, lo tomó en
brazos y le prometió que si se tomaba su vaso de leche con cereales y la
macedonia de frutas que le había preparado, verían juntos una película de
dibujos animados que había alquilado. La carita de Taylor se iluminó al
instante, y después de que Vanessa le hubiera dado a Dorothy su medicina, la
mujer, a quien no se le escapaba una, escrutó su rostro un instante y le dijo:
—Deja de preocuparte, Nessa; haces todo lo que puedes. Además Taylor ya no es
un bebé y sabe que su mamá tiene que trabajar, ¿verdad, cariño? —dijo,
acariciando los rizos castaños del pequeño—. Anda, vete tranquila. Y no te
olvides de traerme unos bombones, de ésos que tanto me gustan —añadió con un
guiño.
—Lo recordaré —respondió Vanessa con una sonrisa afectuosa.
Cuando llegó a Chocolatique, la pequeña cafetería—repostería donde trabajaba,
iba de mejor humor gracias a Dorothy, pero al entrar y ver a Zac Efron sentado
en una de las mesas cerca de la puerta, se sintió palidecer y se quedó
paralizada. ¿Qué habría ido a hacer allí, a Tohunga, a cientos de kilómetros de
Auckland?
Aunque llena de aprehensión, se obligó a ir hasta donde estaba, y con la boca
repentinamente seca le preguntó:
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Una de las pocas virtudes que recuerdo que tuvieras, Vanessa, era tu
refinamiento. ¿Acaso te ha hecho olvidar los buenos modales el vivir aquí, en
este lugar en medio de ninguna parte? —le dijo él con sarcasmo—. Hay un asunto
del que necesito hablar contigo.
El corazón le dio un vuelco a la joven.
—¿Conmigo?¿Significaba aquello que había llegado finalmente el día que tanto había temido que llegase durante los últimos tres años?
Zac señaló el sillón de mimbre vacío frente a él.
—¿Acaso ves a alguien más?
Vanessa escrutó sus duras facciones, pero la expresión de su rostro no dejaba entrever lo que estaba pensando.
—¿Qué es lo que quieres de mí?
Su voz sonó tensa, nerviosa, y de inmediato Vanessa deseó haber contenido su lengua. «No te dejes arrastrar por el pánico», se dijo. «Mantente tranquila; no dejes que note tu miedo».
Zac recorrió su figura lentamente con la mirada, poniéndola aún más nerviosa.
—¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres? —le insistió ella al ver que no contestaba.
La tienda estaba tan llena, que no había una sola mesa libre, pero a pesar del murmullo de conversaciones, la presencia de Zac era tan abrumadora que Vanessa se sentía como si no hubiese allí nadie más que ellos dos.
Miranda, su ayudante, que estaba atendiendo a los clientes que aguardaban su turno frente al mostrador e ignoraba lo que estaba ocurriendo y quién era aquel hombre, le lanzó una sonrisa a modo de saludo. Vanessa se obligó a devolverle la sonrisa, fingiendo que todo estaba bien.
—Vanessa...
La profunda voz de Zac a sus espaldas la hizo estremecer por dentro. ¿Por qué tenía ese efecto sobre ella?
Una simple palabra, y todo su ser reaccionaba como un gato, arqueándose de placer ante las caricias de su amo. No, no era su mascota; era dueña de sí misma; Zac Efron no tenía ningún poder sobre ella; ya no estaba enamorada de él.
Para demostrárselo, Vane adoptó una postura relajada, apoyando los antebrazos sobre el respaldo del sillón vacío frente a él, y le sonrió con fingida despreocupación.
—Si te apetece desayunar, te recomiendo nuestros...
—No quiero tomar nada más —la cortó él bruscamente.
Se inclinó hacia delante y le tendió un papel doblado. Vane frunció el entrecejo pero lo tomó, y al abrirlo la invadió una sensación de déjà vu. Era un cheque, y la cifra escrita en él tenía una cantidad obscena de ceros.
—Un café y un trozo de bizcocho no cuestan tanto —le dijo con sorna, señalando la taza vacía y el plato con miguitas frente a él.
—Ese cheque no es un pago por tus servicios, Vanessa —contestó él—. Y no, lo de «tus servicios» no tiene doble sentido; las mujeres avariciosas como tú no me excitan.
Las mejillas de Vane se encendieron de indignación. ¿Cómo se atrevía a humillarla de esa manera cuando no sabía nada de ella?
Furiosa, rodeó el sillón de mimbre y le tendió el cheque para devolvérselo.
—Quédate tu maldito dinero y lárgate de aquí.
Zac lo tomó y lo colocó boca arriba, con mucho cuidado sobre la mesa.
—No voy a irme todavía, Vanessa ahora es cuando empieza la negociación —le dijo con una sonrisa impertinente—. Vamos, no creo que te hagan ofertas como ésta todos los días.
—Márchate ahora mismo —le ordenó ella de nuevo entre dientes—. No soy una prostituta.
holaa chikass!!!!!guaaooo 5 comentarios y 5 seguidores en 1 DAYYY!!!!!!!hahahaha estoy muy contenta q les haya gustado!!!se que es un poco corto pero hoy es un dia especial ps pq es DIA DE LAS MADRES!!!!!!estuve y estare todo el time con ella ps pq se lo merece pero entre para publicarles x lo menos algo no?lo q paso anoche anterior fue............UPS! no lo dire ps mas adelante en un capi se revelara jijijijiji asi q cojanlo con calma chikas jejejeasi q MUCHAAASS GRACIASS y si pueden recomendar mi nove se lo agradeceria las quierooooo byeee
El despiadado magnate estaba dispuesto a seducir a la rica heredera para vengarse. Peligrosamente guapo, Zac Efron lo tenía todo: poder, dinero y mujeres dispuestas a caldear su cama. Pero había algo que anhelaba más que todo eso: ¡vengarse de la familia Hudgens! ¿Y qué mejor venganza que seducir a la inocente Vanessa Hudgens para luego repudiarla? Ojo por ojo; corazón por corazón. Pero cuando la fría y calculada venganza se transformó en tórrida pasión, decidió retenerla junto a él.
domingo, 8 de mayo de 2011
Cap 2
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


ME vas a matar de la angustia...
ResponderEliminarno me cuentas que paso la noche anterior ya hora vanessa tien un hijo y zac vuelve??
ups..
me quede O_o
hahaha
amix siguela pronto..
estare esperando el proximo capitulo..
muaccc
aaahhh!!
ResponderEliminarpero no la dejes ahi!!
ke salvaje zac, la tendio sobre la mesa XD XD
bueno siguela pronto
me encanta la nove
y ke le diga pronto lo del bebe!!!
bye!
kisses!