Cuando llegó el viernes por la noche Nessa estaba a punto de estallar. Había sido una semana ajetreada, pero no era por los preparativos de la boda por lo que estaba con los nervios a flor de piel. La culpa la tenía Zac. A excepción de unos pocos momentos, en los que la había asido del codo o le había puesto la mano en la cintura para entrar al cine, o en que la había ayudado a quitarse el abrigo al entrar en la casa, no había intentado tocarla ni besarla siquiera una sola vez.
Aquello la estaba volviendo loca. Se sentía confundida, ansiosa, y tenía la sospecha de que Zac lo sabía y que debía de estar sin duda divirtiéndose mucho haciéndola desesperar así.
Habían quedado a las siete abajo, en la terraza que había frente a la piscina, para tomar una copa. Nessa había olvidado preguntarle si tenía algún plan para esa noche. No se había acordado de preguntarle a Dylan y Demi si podrían cuidar de Taylor en caso de que Zac pensase llevarla a algún sitio. En cualquier caso seguramente no sería necesario.
Lo más probable era que Zac lo tuviese todo bajo control. Nada escapaba a su control; ni siquiera ella. A La vista estaba.
Esperaba que no fuese a ser otra velada en compañía de Zac el perfecto caballero. No era que no le gustase que fuese tan solícito y agradable con ella, pero no creía que pudiera soportar por mucho más tiempo aquella ansia de él que estaba consumiéndola.
A las siete en punto, cuando los rayos del atardecer teñían de oro la superficie de la piscina, Zac oyó abrirse las puertas correderas detrás de él. Se volvió, y se quedó sin aliento al ver a Ness que se detuvo un instante en el umbral antes de salir a la terraza.
Los pantalones negros de seda y las sandalias de lacón a juego le daban un aire sofisticado, elegante. La blusa, en cambio, que era de un azul intenso, no podía ser más sensual. Ligeramente entallada y sin mangas, bajo la fina tela se marcaban sus senos turgentes, y el cuello de pico dejaba al descubierto el valle entre ellos. Sobre la blanca y tersa piel reposaba un colgante, un ópalo azul engarzado en oro.
Zac frunció el entrecejo. Parecía caro, pero pronto Ness sería suya y no llevaría las joyas de antiguos amantes, sino las que él le comprase.
Reprimió aquel fiero arranque posesivo, y alzó los ojos hacia el rostro de ella.
—Una mujer puntual es como una perla de gran valor —murmuró.
La joven pareció algo aturdida por el inesperado cumplido, pero luego esbozó una sonrisa deslumbrante que hizo a Zac olvidarse del colgante y del hombre que suponía se lo había comprado.
—Cuesta deshacerse de las viejas costumbres —fue la respuesta de Nessa.
Se sentó en la silla que él le acercó, y tomó la copa de vino que le tendió con un gracias y otra sonrisa.
—Sí, eso es algo que recuerdo de ti. Siempre tuviste reputación de ser muy diligente y profesional en tu trabajo —le dijo Zac.
Su reputación privada en cambio había sido muy distinta, añadió para sus adentros.
El rostro de Ness se ensombreció.
—¿En qué piensas? —le preguntó él.
—En nada —contestó ella, bajando la vista y llevándose una mano al colgante.
—Cuéntamelo; te escucho.
Nessa inspiró.
—Fue Aaron quien me inculcó la importancia de la puntualidad; lo que has dicho me ha hecho recordar lo mucho que me enseñó.
Zac comprendió que el colgante debía de haber sido un regalo de Aaron, su difunto esposo, y deseó no haber hecho aquel comentario. No quería que el pasado ni el futuro interfiriesen. Lo único que quería era disfrutar de esa noche y de la fascinante mujer sentada junto a él, que sería suya a partir de ese día.
—¿Qué te parece el vino? —le preguntó, cambiando de tema.
Nessa se llevó la copa a los labios.
—Mmm... Tiene cuerpo y aroma, como debe ser en un buen Chardonnay.
Luego alzó la copa para mirarla al trasluz, y el vino brilló como el oro ante sus ojos.
—Y también tiene buen color —añadió antes de tomar un sorbo—. El sabor es excelente, con un toque ligeramente dulce, como de,..
—¿Melón? ¿Piña? —la picó él.
Nessa frunció los labios.
—Iba a decir miel.
—¿Miel? —repitió Zac mirándola a los ojos.
«A miel me supieron tus labios el otro día cuando te besé durante el almuerzo», pensó. Aquel beso había sido demasiado corto, y sólo recordarlo lo excitó enormemente.
Se quedaron un buen rato mirándose a los ojos, hasta que finalmente Nessa giró el rostro hacia la piscina, estremeciéndose ligeramente, y se frotó los brazos con las manos.
—¿Tienes frío? —le preguntó Zac aunque sabía que no era de frío, sino de deseo por lo que se había estremecido así.
Ella negó con la cabeza.
—Nessa...
—¿Dónde está Demi? —lo interrumpió la joven—. ¿Y Dylan?
Zac se echó hacia atrás en el asiento, recordándose que debía ir paso a paso, no abrumarla.
—Demi y Dylan se han ido a pasar el fin de semana en Waitomo —contestó—, Y no volverán hasta el domingo por la tarde —añadió con una sonrisa lobuna, acercando su silla a la de ella.
Nessa visiblemente nerviosa, miró su reloj de pulsera.
—¿No deberíamos entrar ya? Jane debe de estar esperándonos para servir la cena.
Tomó otro sorbo de vino y dejó la copa sobre la mesita frente a ellos.
Zac a quien le resultaba divertido verla tan agitada, se inclinó hacia ella y murmuró:
—Jane se marchó hará una media hora y no regresará hasta el lunes. Ha dejado preparada una cena fría. Podemos comer cuando quieras, aunque tampoco hay prisa, ¿no? La noche es joven.
—¿Y Johnny?
—Johnny ha ido a ver a su hija y no volverá hasta mañana.
La reacción de Nessa no se hizo esperar. Lo miró con los ojos muy abiertos y balbució con voz ronca: —Eso... ¿eso significa que...?
—Que estamos solos —murmuró él, poniendo su mano sobre la de ella. Nessa tenía los dedos helados—, A excepción de Taylor claro.
—Está... está dormido.
—Entonces sí que estamos solos.
Nessa volvió a estremecerse, y Zac le acarició el dorso de la mano antes de hacer que sus dedos ascendieran lentamente por el estilizado brazo. Cuando alcanzaron el cuello, le alzó la barbilla con el índice y el pulgar para que lo mirara.
Había confusión en los hermosos ojos de color café de Nessa pero también refulgía en ellos el fuego del deseo.
—¿Sabes lo que voy a hacer? —le susurró Zac
Nessa tragó saliva y se estremeció de nuevo. Zac inclinó la cabeza hasta que sus labios quedaron a tan sólo unos milímetros, y murmuró:
—Voy a besarte.....
holaaa chikaas!!!
ACLARACION!!
para las q no lo sepan la otra nove UN AMANTE FANTASMA no publikare hasta q este este llegando a su final!
SORRYYYY!!!!!
bueno espero q les haya gustado el capii
tomorrow hare la prox. estara interesante ;)
las quieroooo muaackk!
holaaa chikaas!!!
ACLARACION!!
para las q no lo sepan la otra nove UN AMANTE FANTASMA no publikare hasta q este este llegando a su final!
SORRYYYY!!!!!
bueno espero q les haya gustado el capii
tomorrow hare la prox. estara interesante ;)
las quieroooo muaackk!
holaaaaaaaaaaaaaaaa mira yoo se que te prometi que te iva a comentar en el capi anterioor peroo esserio no pude y ahorita que te iva a comentar tu pones el siguiente capi el cual esta reeeee sexyy me encantoooo byeeee xxoxoxox cdt TKM <3 =)
ResponderEliminarAwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww
ResponderEliminarEstan solos?
la esta seduciendo y esto va para mayores
hahaha
esta super...
amix esta superrr
ame el capi..
:D
Uyuyuy!!!
ResponderEliminarsolos?en una casa?
mmmm...eso me suena tentador
jajajajaja
oh por dios la seduce y la otra no pone objecion
mira nomas
jajaja super el capitulo
siguela pronto amigaa!!!
bye bye,cuidate,muackk,xoxo
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! la esta seduciendo!!! <3
ResponderEliminarahaha xD nessa es una AFORTUNADA! :') xD
amoe sta novela quiero saber qu eva a pasar :D!
tkm :')
pero no la dejes ahi!!!
ResponderEliminarsiguela!!
ya me imagino lo ke pasara si estan solos XD XD
me encanto el cap!
siguela pronto para ke se acabe y sigas con a otra!! XD XD
bye!
kisses!
siguela!!!
ResponderEliminarme encanto!!!
beso!! beso!! beso!!! beso!!!
quiero beso!!!!
siguela amix!!!