jueves, 24 de mayo de 2012

Capitulo 17 u_u

Contemplando un nuevo amanecer. Vanessa reflexionó sobre la extraña percepción del tiempo que se tenía en situaciones extremas. La noche en la sala de espera del hospital de París se le hizo eterna y sin embargo, el día anterior, despertando en la cama que todavía conservaba el olor de Zac, parecía haber transcurrido hacía unas horas.

Las palabras que le había dicho entonces reverberaban en su mente: Parece que estemos destinados a causarte dolor. En aquel instante, mientras esperaba sentada en la vacía sala de espera, resultaban premonitorias.

En el hospital de Rouen no habían podido tratar a Zac. La bala había destrozado varias costillas y le había perforado el pulmón. Lo habían estabilizado en la ambulancia, pero necesitaba ser operado de urgencia. Vanessa siguió al vehículo en un coche de policía. El único sentimiento que atravesaba la niebla de su mente era el de la culpabilidad. En realidad no creía tener derecho a seguirlo, puesto que él no la amaba, era su propio egoísmo lo que la obligaba a permanecer junto a él por el mayor tiempo posible.

Una robusta enfermera con expresión preocupada apareció ante ella con una amable sonrisa. Vanessa no apartó los ojos de un reloj de pared, temiendo colapsar si no mantenía sus emociones bajo un férreo control.

El Senor EfroN había salido del quirófano hacia unos minutos. Sus heridas, aunque graves, no eran mortales y, milagrosamente, su corazón estaba intacto.

Vanessa asintió. Esa parte de la información la conocía. Era su corazón el que había resultado herido.

—Ha preguntado por usted, querida —dijo la enfermera.
Vanessa por fin se decidió a mirarla y vio que la contemplaba con expresión compasiva.
—¿De verdad? —musitó.
La enfermera sonrió abiertamente.
—En cuanto ha despertado de la anestesia ha intentado levantarse —sacudió la cabeza—. Insistía en hablar con usted. Tiene la fuerza de diez hombres. Es un superviviente nato.
Nessa fue apresuradamente a la habitación de Zac consciente de que tenía un aspecto deplorable, pero impulsada por la pequeña chispa de esperanza que la enfermera había prendido al describir la actitud de Zac.
Entubado y rodeado de máquinas, yacía dormido. Y Vanessa sintió un amor desbordado al ver la expresión tranquila de su rostro. Vacilante, le acarició el interior del brazo.
El se volvió al instante, como si estuviera esperándola. Expectante, Vanessa lo observó volver de un lugar de sombras y dolor. Zac flexionó los dedos y musitó:
—Veronique…
Aunque Vanessa siguió acariciándole el brazo, el resto de su cuerpo quedó paralizado. —Necesito… Veronique…
Nessa sintió náuseas. La enfermera no tenía por qué saber que su nombre no era Veronique, que no era por ella por quien Zac preguntaba. Retiró la mano como si le quemara al tiempo que Zac intentaba incorporarse y quitarse el gota a gota. Nessa dio un paso atrás, llevándose una mano a la boca cuando la maquina que lo monitorizaba empezó a emitir un agudo pitido. El rostro de Zac se contorsionó en una mueca de dolor. Sus labios pronunciaban la misma palabra una y otra vez:
—Veronique.
Por el pasillo se oyeron pisadas aproximándose. Dos enfermeras irrumpieron en la habitación y fueron hacia él, tranquilizándolo, comprobando las conexiones, apretando botones. Vanessa, en el umbral de la puerta, se sintió una impostora. Debía marcharse. Ya. Pero…
—¿Nessa? ¡Cariño, por fin te encuentro!

Por un instante, creyó estar alucinando, pero se encontró aprisionada en un abrazo. Ashley.
—¡Cariño, menos mal! Miles está al borde de la histeria. He venido en cuanto supimos lo de Philippe. ¡Ha debido ser espantoso!
Cuando Ashley la sacó suavemente de la habitación, el dique que contenía el llanto de Vanessa se rompió. Ashley la abrazó y consoló, hasta que Vanessa sintió los ojos hinchados y doloridos y la chaqueta de Ashley estuvo empapada.
—Oh, Ash —dijo con la voz rota—, ha sido espantoso. ¡Cuánto me alegro de que hayas venido!
—Y yo de estar aquí. Vamos al hotel. Necesitas descansar.
Vanessa se mordió los labios para contener el llanto y asintió.
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—¿Qué hora es?
Ashley sonrió.
—Las ocho y medía.
—¡He dormido todo el día! —dijo Vanessa frotándose los ojos.
—Y toda la noche. Lo necesitabas.
Ashley cruzó el dormitorio del hotel y abrió las cortinas para dejar entrar el sol.
—Son las ocho del domingo.
Vanessa se incorporó al tiempo que se retiraba el cabello de la cara. En cuanto la realidad se hizo un hueco en su consciencia, sintió el mismo dolor que el día anterior.
—¿Zac? —preguntó angustiada—. ¿Cómo está?
Ashley se acercó a la cama y posó una mano en su hombro.
—Está bien. Miles ha llamado hace media hora, después de hablar con el hospital y Zac evoluciona muy bien. No debes preocuparte.
Vanessa se dejó caer sobre las almohadas y desvió la mirada.
—Estoy bien.
—Yo no estoy tan segura —dijo Ashley con dulzura—. Has pasado por una experiencia muy dolorosa y sería mejor que hablaras de ello.
—No tengo nada que decir. He vuelto a equivocarme —miró a Ashley con los ojos humedecidos—. Me he enamorado de alguien que me estaba utilizando. Aunque esta vez es aún peor, porque él está enamorado de una tal Veronique.
Ashley sacudió la cabeza con expresión de incredulidad.
—Cariño, me refería a lo que sucedió con Philippe; al disparo —hizo una pausa—. Voy a hacer café, y quiero que me cuentes todo desde el principio.
Y así, rodeando la taza con sus manos. Vanessa comenzó con la primera noche en Londres, cuando Zac la había devuelto a la vida; y continuó con la casa en Francia, donde Zac,al calor del fuego, la había estrechado en sus brazos mientras ella desnudaba su alma ante él.
Ashley escuchó sin interrumpir.
—Ha sido tan súbito e intenso —musitó Vanessa al tiempo que Ashley le quitaba la taza vacía y la dejaba sobre la mesilla—, y al mismo tiempo tan…perfecto, que creía que era de verdad —esbozó una sonrisa llena de tristeza—. Ahora que sé que sólo fingía, todo parece ridículo. Me sedujo para vengarse de mi familia.
Ashley sacudió la cabeza con decisión.
—De ser así, lo habrías intuido.
Los ojos de Vanessa eran dos pozos de desesperación.
—¿Por qué? Con Dan no fui capaz de verlo. Y en La Manoir, Zac lo dijo.
Por primera vez, Ashley pareció impacientarse.
—¡Dale una oportunidad, Nessa! No puedes juzgarlo por lo que dijera mientras se enfrentaba a un psicópata armado.
Vanessa apretó las rodillas contra el pecho y apoyó la cabeza en ellas.
—Lo sé —gimió—. He querido pensar que sólo era una estrategia para distraer a Philippe, pero ¿por qué elegiría provocarlo?
Ashley habló con ternura.
—Está claro: porque te ama.
Vanessa se quedó inmóvil, intentando asimilar lo que Ashley sugería. Finalmente, alzó la cabeza y con voz trémula, dijo:
—Pero preguntaba por Veronique…
—Puede que estés equivocada. Podría tratarse de su hermana.
—No tiene hermanas.
Llamaron a la puerta.
—O su secretaria. El caso es que, por lo que cuentas, merece que tengas un poco de fe —sonriendo, fue hacia la puerta—. Aquí está el desayuno.

En su ausencia, Vanessa quiso creer en la nueva perspectiva que Ashley había planteado. Su teoría era de una maravillosa lógica, pero…
—Nessa,cariño, unos hombres quieren verte.
Sorprendida, Nessa levantó la cabeza al tiempo que Ashley hacía pasar a los dos gendarmes que la habían acompañado al hospital el día anterior.
Estaban allí para notificarle que el cuerpo de Philippe Delacroix había sido encontrado en un edificio abandonado de St Laurien. Se había suicidado.
Vanessa se sintió aliviada.
También le dieron las llaves de su coche y explicaron que el Aston Martin de Zac había sido recogido por la empresa de alquiler. A continuación, el más bajo de los dos, se acercó con una bolsa de una exclusiva tienda de París, y se la entregó al tiempo que se ruborizaba violentamente.
—Encontraron esto en el coche del señor Efron.
En cuanto salieron, Ashley corrió junto a Nessa.
—¿A qué esperas? ¿Qué hay dentro.?
Vanessa abrió la bolsa como si temiera encontrar una serpiente. Lentamente, sacó un paquete envuelto en un delicado papel de seda rosa.
Dentro, había un par de preciosas braguitas de seda de un maravilloso color verde oscuro, con un lazo de satén plateado. Ashley y ella se quedaron contemplándolas, admiradas.

—¡Vaya! —dijo finalmente Ashley—. ¡Es un hombre con mucho gusto!
A aquél le siguieron varios paquetes con una ropa interior tan colorida, que la cama terminó pareciendo un arco iris.
—¿Quién tenía razón? —exclamó Ashley al concluir, con gesto triunfal.
Antes de que Vanessa pudiera responder, llegó el resto del desayuno con una selección de periódicos del domingo que Ashley dejó sobre la cama.
—¿Té o café? —preguntó, animada. Al no recibir respuesta de Vanessa, continuó—: Si estás demasiado aturdida por el amor, tendré que elegir yo —sirvió café en dos tazas y se volvió hacia Vanessa.
La sonrisa abandonó sus labios.
Más tarde, describió la expresión de Nessa como la de alguien que acabara de recibir la noticia de padecer una enfermedad terminal. Cualquier aliento de vida había desaparecido de su rostro.

Ashley fue precipitadamente a ver la portada del periódico en la que Vanessa clavaba la mirada. Dame de la Croix las observaba con serena indiferencia.
—¿Cómo han…? ¿Quién habrá…?
La desconcertada pregunta murió en sus labios al leer bajo el titular lo que Vanessa ya había leído: Veronique Lemercier.
Ahogando un juramento, Ashley fue a tomar el periódico, pero Vanessale adelantó, asiéndolo como un alcohólico su botella.
—Nessa, no lo leas, por favor…
—¡Déjame! —gritó Vanessa, fuera de sí.
Ashley supo que no tenía sentido enfrentarse a ella; la observó abrir la página con manos temblorosas y leer. Acercándose angustiada, leyó por encima del hombro de Vanessa.
Veronique Lemercier era una vieja conocida de Zac Efron, comenzaba el artículo. Ashley habría querido arrancarle el periódico de las manos, pero sabía que no tenía sentido. Suspirando, continuó con la lectura.
Confirmaba todos los temores de Vanessa. El artículo detallaba con emoción cómo la autora había ayudado a Zac  a lo largo de los años en sus pesquisas para conseguir el único cuadro que había sobrevivido al incendio que había destruido la carrera artística de su padre.
A mitad de página, Ashley dejó de leer y maldijo entre dientes. Entonces notó quet enía los puños apretados y que se clavaba las uñas en las palmas. A su lado, Vanessa dejó escapar un gemido de dolor al llegar a la misma línea:
Había quedado a comer con Zac en París el día que le dispararon. Jamás había llegado tarde a una cita…
Nessa se estremeció cuando Ashley le acarició la cabeza. Alzó la mirada con expresión vacía.
—Así que era a ella a quien iba a ver —volvió la vista hacia la cama—. Todo esto era para ella —se deslizó de debajo de las sábanas como sí pudieran contaminarla—. Es a ella a quien ama, no a mí.
Ashley abrió la boca, pero la cerró sin decir nada. Se había equivocado al ayudarla a conservar la esperanza. La verdad estaba escrita en aquel largo artículo en un periódico de tirada nacional. Lo único que podía hacer a partir de ese momento, era ayudarla a superar el golpe.

Ya el proximo Capitulo es el final D: y tiene un epílogo es inventada por mi no se si es buena,pero como no tenia el epilogo pues me lo invente!
Cuando lo publico? No lo se..creo que sera el Domingo o el Lunes :))
XoXo

3 comentarios:

  1. OMG, pobre Vanessa.. estaba ya esperanzada y sale eso en el periódico... todo debe tener una explicación, espero que publiques pronto.. esta muy buena la nove ;)

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  2. fiu! menos mal ke zac esta bien!
    yo lo sabia! XD
    pero ke ness no se preocupe!
    seguro ke la lenceria era para ella
    lo ke pasa es ke les gusta ponerse en lo peor XD XD
    y espero con ansias el ultimo capi!
    espero ke lo pongas pronto
    y si esta nove si no tiene epilogo, no pasa nada
    no tiene porke tenerlo, no todas las noves lo tienen
    bueno, me encanto el capi!
    bye!
    kisses!

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    Respuestas
    1. Hahah Alice,me encanta tus coments
      Siempre me haces reirr de la buena (?
      Y lo del epilogo,lo se,no todas tienen pero
      En esta nove no me gusto mucho como habia terminado
      Asi que la segui (?
      Hahah besos!
      Xoxo

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